miércoles, 1 de junio de 2011

Reportes de lectura 5º Bimestre

CAPITULO   1
UN HILO DE EZPERANZA

El capitulo 1 se trata de que Charlotte Usher  esperaba un llamada pero nunca  la esperaba, siempre a otras personas le llamaban  pero ella ya estaba desesperada por que nunca le llamaban , ella decía que por que a los demás si le llaman y suena su teléfono pero a ella nunca le sonó el teléfono  después  de esperar esa llamada y por eso si desespero y dejo que moría de aburrimiento por no esperar esa llamada que nunca le llego, espera las horas y entro a una escuela de muerto logia donde conoció a una muchacha que dijo Charlotte usher y esta chica  que se llamaba  Matilde Miner, cuando estaba en la escuela en el salón  sonó el teléfono de  de  Maddy otra vez ,charlotte  dijo por que  el teléfono  de maddy si suena y yo que  he esperado varias horas no me suena, maddy después que escucho lo que dijo charlotte  dijo perdona, charlotte se sacrifico gracias a sus amigos de muerto logia gracias al apoyo del profesor brain e incluso consiguió el baile  de otoño de damen, el chico de sus sueños de charlotte  usher después conoció al maestro  markov era un maestro que le enseñaba a los alumnos a tocar  el flautín  charlotte dijo ese maestro era el que me daba  flautín cuando yo iba a la secundaria , charlotte no pudo  concluir  un acosa si  no  fuera lo que fuese aquella  , era todo  menos  una escalera  al cielo, dé eso trata el capitulo uno  un hilo de esperanza.
CAPITULO  2
CLAVANDO LA AGUJA


El capitulo 2 se trata de que, un día  más en y la misma rutina  charlotte  se paso la tarde mirando  por la ventana   y se fue a la cama   después de otro día   tan aburrido como los demás días, charlotte trato de no hacer tanto ruido para no despertar a maddy charlotte Pensó que había  caído muerta de sueño tras de un día más intenso que tubo y por eso, charlotte creía que se había agotado después de un día  tan agotado que por eso  s había  dormido, pero pasados minutos  de absoluto silencio, maddy hablo y dijo puede no sea asunto mio,charlotte  pero  no mejor olvidarlo.En realidad charlotte no lo oyó ,estaba demasiado  ocupada tratando  de dominar los sentimientos  de inseguridad de maddy que acaba de desatar ,mientras que esta maddy descansaba ,usher bajo flotando  de la cama superior  de la litera  y fue a sentarse  en una de las  incomodas    sillas  colocadas junto al ventanal, charlotte  y pam se quejo  mientras que dirigía  hacia una mesa  ni ati ni al resto  de ustedes ,el capitulo 2 se trata de que  charlotte  no iba a despertar a  madddy  por eso charlotte no despertaba  a maddy.
CAPITULO  3
MALA CONEXIÓN

El capitulo 3 se trata de que Charlotte y scarlet  apenas podía mantener  los ojos abiertos  en la  clase de historia  de la última  hora, después de pasarse   un rato manoseando  sus gafas,Coppola  hizo un ademan  para que  abriera la puerta , como si fuera a revelar el  escaparate  del premio final de la subasta ,los alumnos soltaron un gemido  a coro ,todos los alumnos sabían lo que venia acontinuacion,el señor Coppola giro sobre los talones  con la precisión de  un patinador  profesional  y en un abrir  y cerrar de ojos  se plantó  delante  del chico. La vieja  y requetevista  cinta  de  video  empezó a correr ,  y el  señor Coppola  clavo los ojos  en la pantalla, aguardando   a verse a si mismo. La reproducción  de esta secuencia  siempre  conllevaba  en la congelación  de la imagen  y el consiguiente   relato  sobre como el  tenia en el bolsillo el hisopo, dame en la universidad y ella trabajando  y tratando de acabar  el último  año del bachillerato,Dmen  siempre se acordaba  de compartir   con ella cada detalla  de los grupos   que había  visto tocar  en the itch,scarlet recostó  a petula   sobre sus rodillas  y empezó   a mecerle la cabeza, rebusco  en el bolsillo  de su abrigo  negro  con cuello de astracán  y marcó  el 911, de eso se trata el capitulo 3.
CAPITULO   4
EPITAFIO  PARA EL CORAZÓN


El capitulo  4 se trata de que  petula  seguía tumbada en la misma camilla en la que la habían colocado los paramédicos  desnuda bajo de unos camisones   blancos del hospital donde estaba petula.Charlotte Usher, la joven fantasma que murió atragantada con un osito de goma, está empezando a ser consciente de que quizá el mundo de los muertos no es tan diferente del de los vivos. Allí también tiene que ir a clases aunque sea de Muertología y ocupa gran parte de su tiempo libre haciendo deberes y trabajos que no le apetecen nada, como responder llamadas en una centralita telefónica para ayudar a adolescentes con problemas. Charlotte empieza a preocuparse cuando comprueba que en este nuevo mundo también parece ser invisible para los demás, ya que su teléfono nunca suena mientras que sus compañeras no paran de recibir llamadas. Por otra parte, en el lado del Mundo de los Vivos, la presumida Petula se prepara para una cita de ensueño: bronceado, spa, pedicura… hasta que su idílica sesión se ve enturbiada cuando la esteticista le corta sin querer el dedo gordo del pie y, a causa de la infección, entra en un coma, lo cual hace que Carleta, la hermana pequeña de Petula, se sienta culpable, por eso va al mundo de los muertos. De eso trata el capitulo 4.
CAPITULO  5
SONIDO MUERTO

El capitulo 5 se trata  de qué. Charlotte Usher pasó todo el verano planeando su regreso a Hawthorne High para que todo fuera diferente. Había estudiado a sus modelos, Petula y las Wendy, las chicas más populares y deseadas del instituto para convertirse en una de ellas: vestuario, dieta, peinado, y un elaborado plan para acercarse a ellas, y, sobre todo a Damen, el chico de sus sueños. Pero al llegar, Charlotte descubre que no hay nada que ella pudiera hacer para remediar su inpopularidad: simplemente, es invisible para los demás alumnos. Pese a todo, consigue emparejarse con Damen para las clases de física… y muere asfixiada poco después    por   un         osito de   goma. Tras descubrir que tan sólo es un fantasma, Charlotte observa cómo su muerte sólo ayuda a los alumnos más populares del instituto a lucirse, mientras que ella debe asistir a la clase de Muertología, una asignatura para adolescentes muertos dirigida por el profesor Brain. Todos ellos deben encontrar Cómo ser un muerto y no fallecer en el intento, o la respuesta a por qué no han conseguido irse. Todos ellos cometieron un gran error en vida que deben resolver en la muerte. De eso trata el capitulo 5
CAPITULO  6
NOVIA NE COMA


El capitulo 6  se trata de que Todo cambia cuando Charlotte conoce a Scarlet, la hermana pequeña de Petula. Scarlet es una chica gótica rebelde que intenta parecerse lo menos posible a su frívola hermana. Su vida es un mundo aparte de Petula y su novio Damen, pero Charlotte consigue comunicarse con ella y convencerla para efectuar un intercambio de cuerpos: Scarlet sería un fantasma durante un tiempo y ella dispondría, por fin, de un cuerpo con el que poder acercarse a Damen.
Scarlet disfruta de su incorporeidad para pasearse por el instituto molestando a los alumnos que tanto la desprecian, y mientras Charlotte consigue ganarse cada vez más la confianza de Damen. Pero sus amigos no-muertos no piensan dejarla en su nueva vida. La casa está al borde del desastre, y sólo si trabajan juntos lograrán salvarla. Pese a todo, Charlotte ansía sobre todo a Damen y no les escucha. El problema aparece cuando Scarlet regresa a su cuerpo y Damen quiere seguir junto a ella… sin percatarse de que no es la misma chica de antes. Pero la auténtica Scarlet.De eso trata el capitulo
6.
CAPITULO  7
IMITACION DE LA VIDA


El capitulo  7 se trata de que  Scarlet también empieza a enamorarse de Damen. Comienza una batalla fantasma-chica para hacerse con el control del cuerpo y ser la favorita de Damen, con efectos como el ingreso de Scarlet en el equipo de animadoras o la inundación de la piscina. Parece que todo podría arreglarse cuando Scarlet consigue que Damen vaya al baile con ella. El baile, además, se celebrará en la casa de los fantasmas impidiendo su venta o demolición. Y Charlotte conseguirá por fin su ansiada meta… el beso de medianoche, la confirmación de que, por fin, ha conseguido a Damen.
Así, una engalanada Scarlet asiste al baile con Damen dispuesta a pasar un buen rato con él y luego permitir a Charlotte el beso de medianoche. Pero Prudence, la alumna muerta no piensa dejar que Charlotte se salga con la suya después de todo su egoísmo. La falsa casa del terror se convierte en una auténtica pesadilla y al final Charlotte comprende lo que debe hacer… Irse, por fin, y dejar a Scarlet y Damen en su nueva vida, bajando del trono a Petula y permitiendo, por fin.De eso trata el capitulo 7.
                                    CAPITULO   8      
DE NUEVO EN TU CABEZA

El capitulo 8 se trata  de que Charlotte Usher pasó el verano completo planeando su regreso a Hawthorne High la secundaria su nuevo año escolar, para que todo fuera diferente. Había estudiado a sus modelos, Petula y las Wendys, las chicas más populares y deseadas del colegio para convertirse en una de ellas: vestuario, dieta, peinado, y un elaborado plan para acercarse a ellas, había estudiado todo sobre ellas y, sobre todo a Damen, el chico de sus sueños, el que le gustaba, el más guapo de la escuela. Pero al llegar, Charlotte descubre que no hay nada que ella pudiera hacer para remediar su inpopularidad: como siempre simplemente, es invisible para los demás alumnos. Pese a todo, consigue emparejarse con Damen para las clases de física…le paso algo inesperado ella al comer un osito de goma y muere asfixiada poco después por un suspiro causado por una impresión. Tras descubrir que tan sólo es un fantasma, Charlotte no tiene otra cosa más que sólo ayudar a los alumnos más populares del instituto a lucirse para que no les pasara lo mismo que a ella, mientras que ella debe asistir a la clase de Muertología, una asignatura para adolescentes muertos dirigida por el profesor Brain. Todos ellos deben encontrar cómo ser un muerto, aceptarlo y no fallecer en el intento, o la respuesta a por qué no han conseguido irse. De eso trata el capitulo 8.
CAPITULO  9
EL PÁJARO EN EL ALAMBRE


El capitulo 9 se trata de  que Todo cambia cuando Charlotte conoce a Scarlet, la hermana pequeña de Petula. Ella Scarlet es una chica gótica rebelde que intenta no parecerse a su frívola hermana. Su vida es un mundo muy aparte de Petula y su novio Damen, y Charlotte consigue comunicarse con ella y convencerla para hacer un intercambio de cuerpos: Scarlet sería un fantasma durante un tiempo y ella dispondría, por fin, de un cuerpo con el que podía acercarse a Damen. Scarlet disfruta de su incorporeidad para pasearse por el instituto molestando a los alumnos que no la quieren y la molestan, mientras que Charlotte consigue ganarse cada vez más la confianza de Damen. Pero sus amigos no muertos no piensan dejarla en su nueva vida porque ellos dicen que tiene que aceptar su nueva vida. Pero su casa casa está al borde del desastre, y sólo si trabajan juntos lograrán salvarla. Pero a Charlotte no le importa, ella lo único que ansia es estar con Damen y no los escucha. El problema aparece cuando Scarlet regresa a su cuerpo y Damen quiere seguir junto a ella sin percatarse de que no es la misma Scarlet de antes. Pero la auténtica Scarlet, rebelde y estrafalaria, le gusta mucho más que la Scarlet controlada por Charlotte… y para la sorpresa de Charlotte. D es eso trata el capitulo 9.
CAPITULO 10
ASÍ ES COMO DEZAPARESCP


El capitulo 10 se trata de que. Parecía que todo podría arreglarse pero una mala noticia para Charlotte, que Scarlet consigue que Damen vaya al baile con ella. El baile, además, se celebrará en la casa de los fantasmas impidiendo su venta o demolición. Y Charlotte conseguirá por fin su ansiada meta… es que el beso de medianoche, la confirmación de que, por fin, ha conseguido a Damen.Así, una engalanada Scarlet asiste al baile con Damen dispuesta a pasar un largo pero muy largo rato con Damen y luego permitir a Charlotte el beso de medianoche. Pero Prudence, la alumna muerta no piensa dejar que Charlotte gané, osea que se salga con la suya después de todo su egoísmo. La falsa casa del terror se convierte en una auténtica pesadilla y por fin Charlotte comprende lo que debe hacer… Irse, por fin, y dejar a Scarlet y Damen en su nueva vida, aunque a ella le doliera mucho; bajando del trono a Petula y permitiendo,que porfin, todos los alumnos muertos y el profesor Brain puedan irse en paz en un mágico baile de medianoche. Prudence, al fin, comprendió y se arrepintió de lo que había hecho, uniéndose a Charlotte.Y así fue, Charlotte y los alumnos muertos se fueron a un lugar mejor, Damen terminó con Petula, formalizando su relación con Scarlet. De eso trata el capitulo 10
CAPITULO   11
ELLA OFRECE REFUGIO


El capitulo 11 se trata de con la que quería comenzar este Blog tenía que ver con el primer libro de esta, que hasta ahora yo considero, trilogía. De la chica fantasma Charlotte Use, la chica que se asfixió con un osito de goma, que en México conocemos mejor como Panditas. A mime gusta más   los         rojos.Pero bueno, para no salirnos del tema hagamos un resumen del primer libro antes de comenzar con el titulo en turno.La historia comenzó con esta chica que se MORIA por ser popular, y que estaba perdidamente enamorada de Damen, el clásico chico Guapo del instituto. Justo cuando la historia parece comenzar a correr por canales muy comunes ocurre lo que le da sentido a nuestra lectura. Muere ahogada por un Osito de goma. Sólo lo repito porque la idea me parece tremendamente original. Tal parece que su único logro fue ser su compañera de estudio en la clase Tal parece que su único logro fue ser su compañera de estudio en la clase.De eso trata el capitulo 11 .Es entonces cuando, como no me lo creía posible, logra seguir con su cometido, conseguir el amor de Damen.
CAPITULO   12
MUERE JOVEN, CONSERVATE GUAPA


El capitulo 12 se trata de que.Resulta que luego de la muerte, al menos para los que mueren en edad de escuela, hay clases de muertología para aprender a cruzar al otro lado, guiados por unos videos muy peculiares y la guía del muerto perfecto. Donde ella encuentra la parte de la posesión, y por ende su respuesta.Su primera idea es poseer el cuerpo de Petula, la novia de Damen y la cual le cerró la puerta justo en la nariz antes de morir. Al ser ella la novia de Damen no parece haber mucho problema, pero resulta que sus cuerpos y algo que tiene Petula de característico no la deja poseerla. Entonces casualmente, por una completa cosa repentina, conoce a Scarlet, la hermana menor de Petula y la cual por alguna razón puede verla.
Scarlet como toda una chica gótica con ganas de experimentar cosas paranormales le presta su cuerpo para ser poseída, el cual resulta adaptarse como un guante.Lo compañeros de Charlotte en la clase de muertología no quedan muy contentos con aquello cuando se enteran, pues Usher en la chica que puede solucionar su cruce al otro lado. De eso trata el capitulo 12
CAPITULO  13
SOMBRA DE DUDA


El capitulo 13 se trata el Luego de su cruce al otro lado, Charlotte, no disfruta su fanta existencia como lo pensó, Pues eso de tener que hacer prácticas para ganarte el siguiente nivel tampoco le es muy agradable. Mira que morirte para continuar estudiando como si resultara lo mismo que estar vivos, es una completa locura. Pero nada se le     puede      hacer.Ella y sus compañeros de la clase de muertología tienen como practicas el responder llamadas telefónicas en un centro para ayudar a los adolescentes con problemas, tal vez por una sobrepoblación de ellos en el cielo o algo así. Mientras todos parecen encontrarse muy ocupados haciéndola de conciencia para dichos adolescentes ella no ha recibido NI UNA sola llamada en el tiempo que lleva sentada frente al teléfono en su cubículo escuchando las palabras de     los   emás.Ocurren unas cuantas cosas que la hacen sentirse un poco triste-decepcionada a su llegada a ese lugar. Cosa que a sus compañeros no parece ocurrirles.
Conoce a Madi, una chica que iremos odiando con forme avance el fanta-libro. Se hace “amiga” de ella porque piensa que se identifican.De eso trata el capitulo 13
CAPITULO   14
PENSAMIENTO MÁGICO


El capitulo  14  se trata  de que. Petula, la hermana de Scarlet ha quedado en Coma por un mal pedicure tremendamente presionado. Scarlet se encuentra muy preocupada por ella y luego de algunos días sin que su hermana regrese en sí, decide ir en busca de Charlotte para que la ayude a solucionar las cosas.
Yo no entendí muy bien cómo es que podía ayudarla ni mucho mas en ese momento, pero igual continué leyendo.
Scarlet se induce un Coma y su cómplice es Damen, su novio, por el cual se encuentra algo preocupada, más bien por el camino que podría tomar su relación. Cae enferma al instante y por lo tanto transportada al lugar en que los fantasmas están. Los chicos fantasma. Comienza a asistir a clases de muertología en lo que se considera mejor sus opciones.Es aquí donde conoce a los chicos de la clase, entre los cuales rescataré a la chica que murió por un coagulo de sangre en el cerebro por atender con tanto fervor su Blog, su nombre es Blogging Bianca. No es que me identifique del todo con ella. De eso trate l capitulo 14.

CAPITULO  15
TAN BONITA Y  TAN  VACÍA


El capitulo 15 se trata de que.Para mi es aquí donde comienza la parte buena, más delante de la mitad del libro, cuando las decisiones sobre amistad y tiempo se ponen al día. La narración por la cual recuerdo el primer libro comienza luego de un descansote de más de ciento y tantas páginas. Salen del lugar cruzando una barda y de esta forma caminando, las tres, Charlotte, Scarlet y Maddy, tomado caminos diferentes por la influencia de una      de         ellas.Las chicas muertas son las primeras en llegar al hospital donde el cuerpo de Petula y Scarlet se encuentran resguardados por Damen, aunque no parece ser el mejor momento. Pues es enseguida de que Damen decide que una buena forma de hacer regresar a Petula, que se la ha pasado sentada en una sala de espera fantasmal con una niña llamada Virginia lagrimas, y por lo tanto también ver el regreso de su amor, Scarlet, Esta historia habla sobre todo esto saber quiénes somos y saber qué es lo      que         queremos        ser. Todos alguna vez nos hemos sentido invisible y para hacernos notar hacemos lo imposible aunque nos cueste la vida. De eso trata el capitulo 15
CAPITULO  16
INSÓLITO TRIÁNGULO AMOROSO


El capitulo 16 se trata de que Cuántas veces hemos deseado ser otra persona y cuándo incluso lo lográramos, seguiríamos siendo los mismos; ocupar el cuerpo de otra persona es comparable a que le engrapen a uno el estomago como tratamiento contra la obesidad pierdes un montón de peso, pero la niña gordita, e insegura de siempre   sigue ahí dentro. Todos alguna vez   hemos querido encontrar a la persona adecuada, nuestro príncipe   azul, algunas lo han conseguido, algunas mueren por ello, y otras han luchado hasta la muerte por ser amados. La única razón para vivir es amar y la única razón para amar es vivir, puede haber otra cosa que no sea amar        en    esta         vida. Esta historia habla sobre todo esto saber quiénes somos y saber qué es lo que queremos ser. Es   una adolescente llamada Charlotte usher, enamorada del chico más popular de la escuela y claro esta jamás se fijaría en Charlotte; pero ella intenta desesperadamente llamar su atención y muere en el intento no puede su alma descasar en paz, ya que sabe que quedo algo pendiente y en el trascurso de la historia lo va descubriendo con ayuda de scarlet, utilizando su cuerpo para conquistar a damen, pero al final solo hace que scarlet y damen se enamoren. Por lo que Charlotte, se da cuenta de haga lo que haga ella. De eso trata el capitulo 16.
CAPITULO   17
EL MAÑANA NUNCA SABE


El capitulo 17 se trata de que. Si Charlotte murió por amor literalmente y sus problemas comenzaron cuando sólo podía ver a través de los ojos de Damen, ahora tiene más de un problema. Su instrucción en el Más Allá no ha terminado y ahora, además de tratar de convivir con sus recién encontrados padres, debe lidiar con la tormentosa relación de su novio (o eso cree ella), quien llegó allí por tocar su guitarra eléctrica bajo la lluvia. Y es que Eric, el guitarrista rockero, piensa sólo en la fama que casi estuvo a su alcance.Por otro lado, Petula y Scarlet están experimentando ciertos cambios radicales. Mientras que Scarlet ha tirado a la basura todo su atuendo “vintage”, Petula parece ser otra desde que regresó desde el otro lado: se preocupa por los mendigos pues ha llevado ropa de incógnito a los lugares más pobres de la ciudad; riñe con Scarlet porque ésta no atiende a un bebé de juguete, el cual es parte de una tarea de la clase; le importa menos la moda, la apariencia. Lugares más pobres de la ciudad; riñe con Scarlet porque ésta no atiende a un bebé de juguete.D
                                                          
CAPITULO   18
                             SOLO OTRA VEZ O……

Cuántas veces hemos deseado ser otra persona y cuándo incluso lo lográramos, seguiríamos siendo los mismos; ocupar el cuerpo de otra persona es comparable a que le engrapen a uno el estomago como tratamiento contra la obesidad pierdes un montón de peso, pero la niña gordita, e insegura de siempre   sigue ahí dentro. Todos alguna vez   hemos querido encontrar a la persona adecuada, nuestro príncipe   azul, algunas lo han conseguido, algunas mueren por ello, y otras han luchado hasta la muerte por ser amados. La única razón para vivir es amar y la única razón para amar es vivir, puede haber otra cosa que no sea amar en    esta         vida. Esta historia habla sobre todo esto saber quiénes somos y saber qué es lo que queremos ser. Es   una adolescente llamada Charlotte usher, enamorada del chico más popular de la escuela y claro esta jamás se fijaría en Charlotte; pero ella intenta desesperadamente llamar su atención y muere en el intento no puede su alma descasar en paz. De eso trata el capitulo 18.



CAPITULO   19
LO SOBRENATURAL Y LO SUPERFICIAL



El capitulo  19 se trata de que Petula, la hermana de Scarlet ha quedado en Coma por un mal pedicure tremendamente presionado. Scarlet se encuentra muy preocupada por ella y luego de algunos días sin que su hermana regrese en sí, decide ir en busca de Charlotte para que la ayude a solucionar las cosas.
Yo no entendí muy bien cómo es que podía ayudarla ni mucho mas en ese momento, pero igual continué leyendo.
Scarlet se induce un Coma y su cómplice es Damen, su novio, por el cual se encuentra algo preocupada, más bien por el camino que podría tomar su relación. Cae enferma al instante y por lo tanto transportada al lugar en que los fantasmas están. Los chicos fantasma. Comienza a asistir a clases de muertología en lo que se considera mejor sus opciones.Es aquí donde conoce a los chicos de la clase, entre los cuales rescataré a la chica que murió por un coagulo de sangre en el cerebro por atender con tanto fervor su Blog, su nombre es Blogging Bianca De eso trata el capitulo 19

CAPITULO  20
DIVINA COMEDIA


El capitulo 20 se trata de que un día  más en y la misma rutina  Charlotte  se paso la tarde mirando  por la ventana   y se fue a la cama   después de otro día   tan aburrido como los demás días, Charlotte trato de no hacer tanto ruido para no despertar a madi Charlotte Pensó que había  caído muerta de sueño tras de un día más intenso que tubo y por eso, Charlotte creía que se había agotado después de un día  tan agotado que por eso  s había  dormido, pero pasados minutos  de absoluto silencio, Maddi hablo y dijo puede no sea asunto mio,charlotte  pero  no mejor olvidarlo. En realidad Charlotte no lo oyó ,estaba demasiado  ocupada tratando  de dominar los sentimientos  de inseguridad de maddy que acaba de desatar ,mientras que esta mandí descansaba ,usher bajo flotando  de la cama superior  de la litera  y fue a sentarse  en una de las  incomodas    sillas  colocadas junto al ventanal, charlotte  y pam se quejo  mientras que dirigía  hacia una mesa  ni a ti ni al resto  de ustedes ,el capitulo 2 se trata de que  charlotte  no iba a despertar a  mandí  por eso charlotte no despertaba  a maddy.De eso trata el capitulo 20
CAPITULO  21
NOS CONVERTIMOS EN SILUETAS


El capitulo 21 se trata de que Scarlet también empieza a enamorarse de Damen. Comienza una batalla fantasma-chica para hacerse con el control del cuerpo y ser la favorita de Damen, con efectos como el ingreso de Scarlet en el equipo de animadoras o la inundación de la piscina. Parece que todo podría arreglarse cuando Scarlet consigue que Damen vaya al baile con ella. El baile, además, se celebrará en la casa de los fantasmas impidiendo su venta o demolición. Y Charlotte conseguirá por fin su ansiada meta… el beso de medianoche, la confirmación de que, por fin, ha conseguido a Damen.
Así, una engalanada Scarlet asiste al baile con Damen dispuesta a pasar un buen rato con él y luego permitir a Charlotte el beso de medianoche. Pero Prudence, la alumna muerta no piensa dejar que Charlotte se salga con la suya después de todo su egoísmo. La falsa casa del terror se convierte en una auténtica pesadilla y al final Charlotte comprende lo que debe hacer…De eso trata el capitulo 21.


CAPITULO  22
TODOS DICEN TE QIUERO


El capitulo 22 se trata de que De la chica fantasma Charlotte Use, la chica que se asfixió con un osito de goma, que en México conocemos mejor como Panditas. A mime gusta más   los   rojos.Pero bueno, para no salirnos del tema hagamos un resumen del primer libro antes de comenzar con el titulo en turno.La historia comenzó con esta chica que se MORIA por ser popular, y que estaba perdidamente enamorada de Damen, el clásico chico Guapo del instituto. Justo cuando la historia parece comenzar a correr por canales muy comunes ocurre lo que le da sentido a nuestra lectura. Muere ahogada por un Osito de goma. Sólo lo repito porque la idea me parece tremendamente original. Tal parece que su único logro fue ser su compañera de estudio en la clase Tal parece que su único logro fue ser su compañera de estudio en la clase. De eso trata el capitulo 22 .Es entonces cuando, como no me lo creía posible, logra seguir con su cometido, conseguir el amor de Damen. Justo cuando la historia parece comenzar a correr por canales muy comunes ocurre lo que le da sentido a nuestra lectura.
EPÍLOGO
ÉSTE DEBE SER EL LUGAR


El  epílogo se trata de que Scarlet consiga que Damen vaya al baile con ella. El baile, además, se celebrará en la casa de los fantasmas impidiendo su venta o demolición. Y Charlotte conseguirá por fin su ansiada meta… es que el beso de medianoche, la confirmación de que, por fin, ha conseguido a Damen.Así, una engalanada Scarlet asiste al baile con Damen dispuesta a pasar un largo pero muy largo rato con Damen y luego permitir a Charlotte el beso de medianoche. Pero Prudence.Para mi es aquí donde comienza la parte buena, más delante de la mitad del libro, cuando las decisiones sobre amistad y tiempo se ponen al día. La narración por la cual recuerdo el primer libro comienza luego de un descansote de más de ciento y tantas páginas. Salen del lugar cruzando una barda y de esta forma caminando, las tres, Charlotte, Scarlet y Maddy, tomado caminos diferentes por la influencia de una de    ellas.Las chicas muertas son las primeras en llegar al hospital donde el cuerpo de Petula y Scarlet se encuentran resguardados por Damen, aunque no parece ser el mejor momento. De eso trata el epílogo.

sábado, 2 de abril de 2011

Reportes de lectura

Capitulo 1

¿Alguna ves te as sentido invisible?

Charlotee cruzo con un paso decidido el aparcamiento en dirección a hawthorne high repitiendo su propósito ¡este es mi año!, en ves de permanecer en la mente de mis compañeros como la niña que solo ocupa el asiento e sillas, la que respiraba ese aire puro que bien pudo haber sido utilizado para otra cosa de mas provecho, este año será diferente me pondré los zapatos mas modernos pero incómodos. Ella se sentía la hija no deseada de hawthorne high pero no se daría por  vencida por que el primer día de clases seria el primer día de su nueva vida.

Al acercarse a las escalinatas de la entrada miro los flash de las cámaras de el anuario de el colegio, mientras Petula Kensington y su pandilla se adentraban ala vestíbulo, Charlotee estaba sola allí y había empezado con retraso. El bebedle encargado de la puerta estaba a punto de cerrar pero no se había percatado de que faltaba Charlotee ella se acerco a la entrada y el bebedle le ofreció disculpas por casi dejarla afuera. Al igual muchos como ella pasaron trabajando todo el verano entero, a diferencia de la mayoría ella había estado trabajando para ella se dedico a estudiar el anuario del año anterior.

Había estudiado a Petula que era la chica más popular y a sus amigas llamadas Wendy Anderson y Wendy Thomas ella esperaba que todo saliera a la perfección, se dirigió a su destino marcado en su agenda llevaba la hoja de la inscripción para las pruebas de animadora. La hermandad mas cotizada y exclusiva de toadas las hermandades femeninas, que era el billete dorado con el que tal vez conseguiría ser popular Charlotee agarro el bolígrafo y comenzó a escribir su nombre en le ultimo espacio en blanco de la lista todavía no terminaba de escribir y sintió unos golpes en los hombros giro la cabeza era una chica y le arrebato el bolígrafo de un plumazo inscribió su nombre y tacho el de Charlotee mientras la chica se alejaba escuchaba una risita de burla Charlotee ya había experimentado esta clase de maldades, pero ni con maquillaje había logrado que la observaran como a las demás decidida a no perder los nervios ni su dignidad.

Mientras caminaba por su mente sucedía a toda velocidad el tiempo que había seguido aquel verano, para hacer honor a la verdad tenia que reconocer que había hecho un esfuerzo desmesurado en el intento de tratar de ser más popular.

Capitulo 2

¡Morirse por ser popular!

Sonó el timbre para la primera clase, y la muchedumbre que rodeaba a Damen se disperso, al dirigirse los alumnos a las clases el ruido fue disminuyendo, a pesar de los contratiempos matutinos Charlotee sen esforzó por obtener su optimismo después de todo su primer clase era Física con el maestro Widget y con Damne y con Petula también, la clase de Física se le presentaba como un documental de un mundo animal.

Tendría la oportunidad de estar con las chicas más populares como Petula
Y las de mas chicas, tendrían la oportunidad de lanzarse a la casa de Damen, Charlotee discretamente entro a la clase y observo como sus compañeros ocupaban sus sitios preferidos, abrían y cerraban los sierres buscando cuadernos, lápices, plumas y las calculadoras, era fácil de adivinar que era e primer día de clases por que todos estaban muy bien preparados o felices de asistir ahí.

Los únicos lugares vacíos se encontraban al fondo y estaban atrás de Petula, Wendys. Un lugar de esos era probable que se lo estuvieran apartando a Damen se imagino, genial todo el resto del ciclo escolar pasarían la primera clase eso era una situación perfecta, mientras iba hacia el fondo de el aula  se percato de que su presencia no era binveniada. Nadie le decía ni un hola o ¿que tal tú Verano? por parte de sus compañeros ni un solo comentario de su cambio tan trabajoso ni un solo gesto de cortesía.

Charlotee se senito y miro con unos ojos inexpresivos mientras contaba las cabezas de los compañeros que habían asistido, pero no encontraba la de Damen, pero al final iba a resultar que se encontraba en esa clase y dijo no tiene que estar.

Charlotte, detrás de Petula y lo suficientemente cerca como para poder verse reflejada en la polvera, encajó sus labios a la altura del beso que Petula había marcado en el espejo y pensó por un instante que eran los suyos.
Despertar
Capitulo 3. Un torbellino de pensamientos  sobre Damen de manera frenética en la mente  de  Charlotee cuando se despertó con el suave zumbido de los fluorescentes que se alineaban en el techo. Muy despacio abrió un ojo y luego el otro , y se percató de que a pesar de la intensidad con que lucía la luz blanca no le molestaba mirarla directamente. 

Todos aquellos cambios por los que tanto había luchado, razonó Charlotte, no habían transformado a quien ella era en realidad por dentro. ¿Qué era lo que decía Horacio? ¿Que podemos cambiar el cielo pero no nuestra naturaleza, o algo así? Tú eres tú y tu circunstancia. El triste hecho de que un poeta romano de hace dos mil años comprendiera mejor su vida que ella misma era… decepcionante, como mínimo. Y lo que era más raro todavía, ¿a santo de qué se le ocurría pensar en eso precisamente en ese momento? En ese momento, el escenario se le apareció, de pronto, bajo una luz mucho menos desmoralizadora.
Charlotte volvió la cabeza de un lado a otro y se dio cuenta de que se encontraba completamente sola. No le sorprendió, puesto que a decir verdad no esperaba que nadie la hubiese echado en falta. Luego, al bajar la mirada, comprobó que no estaba tan sola como pensaba. Allí estaba el Osito de Goma, inocente y sin vida, tan provocador como la muñeca parlante de aquel viejo episodio de La dimensión desconocida. No presentaba el típico color rojo opaco, sino ese rojo transparente que adquieren después de haberlos chupado un tiempo.
Al doblar una esquina y adentrarse en uno de los largos pasillos, una lectura del Annabel Lee de Edgar Allan Poe inundó el corredor desde una de las aulas del fondo. Era su clase de Literatura de segunda hora, el lugar donde supuestamente debía estar ella, que ya había comenzado. Las palabras resonaron en el pasillo vacío, su eco rebotando contra los suelos recién encerados y pulidos del primer día de curso.
    Por alguna razón, parecía conocer el camino a la extraña sala, a pesar de no haber estado allí antes. Se vio arrastrada hacia una puerta sin numerar situada al fondo del pasillo. Abrió, y se encontró con una escalera que descendía hasta una zona del sótano, que más que asustarla la desorientó. Mientras bajaba, vio las descascarilladas tuberías expuestas que recorrían el techo, sobre su cabeza, y el suelo de cemento a sus pies. Charlotte respiró hondo y se pinzó la nariz como medida preventiva, pensando que ya había aspirado suficiente contaminación por ese día en la pasarela.

¿Por qué yo?
Por qué yo?», se repetía Charlotte, no porque confiara en hallar la respuesta, lo hacía con la esperanza de que cuantas más veces formulara la pregunta, más clara tendría su situación y sólo entonces daría quizá con la solución. Era así como se planteaba los deberes de Trigonometría, repitiéndose en voz alta el problema, y siempre había dado resultado. Se ufanaba de esa confianza en sí misma.
Recordó la estadística que sostiene que la mayoría de las personas sufren ataques de corazón en lunes, el primer día de la semana. Ella había muerto el primer día de curso, cuando parecía que las cosas iban a empezar a salirle bien. ¿Por qué le pasaba esto? ¿Por qué ocurría después de que el Destino los emparejase a ella y a Damen como compañeros de laboratorio? Necesitaba respuestas.
Por un momento pensó que si corría lo bastante rápido escaparía de la pesadilla que estaba viviendo, o no viviendo, como podía ser que fuera el caso.
—No puedes huir de esto… —dijo Pam de forma sosegada al tiempo que Charlotte, presa del pánico, daba media vuelta y lo intentaba. Al doblar la esquina del pasillo recién encerado, se percató de que no resonaba el eco de sus pisadas, de que no rechinaba la goma de las suelas de sus zapatos.
En su intento por escapar de la aparición y de la realidad que se cernía sobre ella, Charlotte se dirigió instintivamente hacia el aula de Física. ¿Qué mejor lugar para obtener respuestas que el escenario del crimen? Al entrar, Charlotte se percató de que había pisado algo, aunque no estaba muy segura de qué. Echó la vista atrás y allí, en el suelo, vio pintada con tiza la silueta de un cuerpo. Su cuerpo.
—Un caparazón vacío. Así es como me recordarán ahora —dijo abatida, contemplando la posibilidad de que aquella genérica, asexuada y burdamente esbozada figura en forma de galletita de jengibre había de convertirse ahora en su última, y definitiva, impresión en el alumnado de Hawthorne.
Morir era terrible de por sí, pero morir de forma tan patética y estúpida… atragantada con una golosina gelatinosa semiblanda con forma de osito era una injusticia que Charlotte apenas podía soportar. No haría sino ratificar lo que siempre habían pensado de ella y confirmar sus peores sospechas sobre sí misma.
Muerte para principiantes

Era tanto lo que Charlotte todavía deseaba hacer, tanto lo que deseaba conseguir. Deseaba ver una nevada más, ver las mejillas rosadas de Damen tras un partido improvisado de fútbol después de clase, recibir otro boletín de calificaciones. Pero, claro, todos morimos con una lista de cosas pendientes, admitió. Nunca se tiene bastante.
Una nevada más no sería bastante, y ver a Damen una última vez, bueno, eso tampoco le bastaría jamás. Toda esta tristeza y demas le nublaban la mente mientras seguía a Pam por el pasillo.
Pam parecía bastante normal, pero ¿y si era una especie de demonio mutante enviado para escoltarla a las Tinieblas? Entonces quizá tuviera que afrontar una eternidad empujando una roca montaña arriba o algo por el estilo.
—Estoy aquí para ayudarte —le aclaró Pam—. Al principio, todos necesitamos que nos echen una mano con la adaptación, y la transición, de «allá» a «acá», es la peor parte.
—¿Y dónde o qué es acá? —preguntó Charlotte.
—Hallarás las respuestas a cuanto quieres saber en Orientación —le desveló Pam.
—¿Orientación? —preguntó Charlotte, irritada, levantando las manos al aire en un gesto de frustración.
Pam se dirigió hacia la puerta, pero Charlotte estaba clavada en el sitio. Contempló pasmada cómo Pam desaparecía gradualmente en el aura, cómo volvía la cabeza hacia Charlotte con una sonrisa compasiva justo antes de que la luz se la tragara por completo, dejando a Charlotte totalmente sola.
—¡Pam! —gritó nerviosa—. ¿Qué tengo que…? —dijo Charlotte con voz temblorosa, y sus palabras quedaron suspendidas en el aire.
Enfrentada a semejante adversidad, Charlotte, como casi siempre, adoptó una actitud completamente racional. Podía aplazar el dolor si no perdía de vista la verdadera dimensión de las cosas. No era sino la manifestación del instinto de autoprotección del espíritu científico y matemático que llevaba dentro. El momento había llegado. Estaba MUERTA.
Sobre muertes y Citas
Scarlet, la hermana pequeña de Petula, recibió un inesperado encargo de la redacción del periódico del instituto: escribir una noticia, la primera de toda su vida, sobre «una chica que había muerto en el instituto». Se dirigió a la oficina presa de los nervios, tanto por el encargo como por la perspectiva de tener que tratar con el profesor Filosa, el estricto carcamal que dirigía el panfleto, perdón, el periódico del instituto como si del Daily Planet se tratase.
—¿Dónde diablos se había metido, Kensington? —le espetó el profesor Filosa con impaciencia—. Se nos acaba el tiempo y hay que publicar esta necrológica.
—Pues sí que tiene chiste la cosa —bromeó Scarlet—. Acabarse el tiempo… Necrológica…
A Filosa no le impresionaron ni el sentido del humor ni la evasiva de Scarlet.
—No es que esté muy por la labor, ¿verdad?

Nunca he tenido que escribir una —dijo Scarlet con sorprendente inseguridad—. Además, no es mi fuerte hablar bien de la gente que no conozco, ni tampoco de la que conozco, todo hay que decirlo.
—Pues aguántese, Kensington, y haga algo bonito por alguien por una vez en su vida —ladró Filosa—. Aquí tiene las fotografías del acto en memoria de… esto… cómo se llamaba… Usher, eso es, del acto en memoria de Usher de esta mañana. La página de composición está en el ordenador —agarró el sombrero de paja y la chaqueta de mezclilla y salió dando un portazo.
Scarlet se sentó al ordenador, la mirada fija en el cursor intermitente. No se le ocurría nada. Se encasquetó su sombrero de fieltro, con el ala claveteada de piercings, en busca de inspiración, abrió la carpeta jpg con las fotografías del acto conmemorativo y observó que en ellas no había ni un alma.
Nunca he tenido que escribir una —dijo Scarlet con sorprendente inseguridad—. Además, no es mi fuerte hablar bien de la gente que no conozco, ni tampoco de la que conozco, todo hay que decirlo.
—Pues aguántese, Kensington, y haga algo bonito por alguien por una vez en su vida —ladró Filosa—.
Ni siquiera sabe que existo
Tenía planeado convertir su peor desventaja —estar muerta— en ventaja y servirse de ella para acercarse a Damen. Si de verdad no podía verla, tampoco podía poner reparos en que ella invadiera su espacio vital. En resumidas cuentas, podía ir donde quisiera y hacer cuanto se le antojara sin ser delectada, podía «meterse» en la vida de Damen, literalmente.
—¡Meterme en sus clases, su taquilla, su coche, hurgar en sus calzoncillos! —gritó, y entonces se detuvo abruptamente—. Bueno, no en los calzoncillos… en los cajones de los calzoncillos y otras cosas… en la cómoda de su dormitorio… o donde sea —se ruborizó, en la medida en que le es posible a una chica muerta, ligeramente sorprendida y avergonzada de descubrirse tan calculadora. Estaba ansiosa por contarle a alguien su ingenioso plan, pero no podía.
Es más, la infinitud de posibilidades, aunque atosigantes, era prácticamente abrumadora, siendo «prácticamente» la palabra clave. Desechó la crisis momentánea de mala conciencia por tan repugnante invasión de la intimidad de Damen, y decidió, de forma egoísta y descarada, poner su plan en práctica en el mismo momento en que Damen apareció por la esquina del corredor.
Allá donde fuera Damen, Charlotte iba también: a su taquilla, en cuyo interior ella se aposentaba (no tan incómoda como cabría pensar); a la sala de estudio, donde le observaba quedarse dormido desde la silla de al lado, la cabeza apoyada en su hombro hasta que él despertaba sobresaltado al gélido contacto; a las taquillas del vestuario —sanctasanctórum de los chicos.
. Se aseguró de llegar antes que él para conseguir un buen sitio. La muerte se ponía mejor y mejor en lo que a gratificación instantánea se refiere.
Charlotte aguardó pacientemente fuera del gimnasio por razones que ni ella misma podía explicar del todo. Podía haberse colado por la rejilla metálica de ventilación o incluso haber traspasado las puertas del vestuario, así, sin más, pero no lo hizo. En su lugar, siguió de cerca a unos musculitos que llegaban temprano a entrenar. Entró en el vestuario con una mezcla de temor y curiosidad.
Como una primeriza espera el comienzo de su primer concierto de rock. Quería ver bien de cerca sus brazos, sus hombros, su torso.


Últimos secretos
Pero ¿qué era exactamente el programa? Había estado demasiado concentrada en sus cosas, y no tenía ni idea. De regreso en Muertología, la clase del profesor Brain había empezado y Charlotte llegaba tarde, de nuevo. Se coló aprovechando que Brain estaba de espaldas.
—Era tan joven —dijo el profesor, que se inclinó sobre el pupitre de Silent Violet y la miró directamente a los ojos—. El chico tenía toda la vida por delante… —continuó volviéndose hacia Mike.
—. Y sea quien sea el panegirista: cura, rabino, pastor, imán, padre, hijo, profesor, amigo… quien sea —dijo—… acierta, naturalmente. Morir en la adolescencia es más que triste. Es trágico. Pero no por las razones que ellos creen.
Sabía que Charlotte, más que nadie, necesitaba escuchar esa lección en particular.
—Desde luego. Nadie se lo creería si supiera que hay que seguir yendo al instituto —dijo Jerry muerto de risa. Prue le miró enfadada, y él se calló al instante.
—. La razón de que haya que ir al instituto, incluso después de muerto, no es sólo para aprender sobre la vida después de la muerte, tal y como describe la película de orientación —dijo Brain a los confundidos estudiantes—. Es para aprender lo que no tuvimos oportunidad de aprender en vida.
—¿Y qué es? —preguntó Charlotte un instante después de haber conseguido sentarse en la silla que permanecía desocupada junto a Pam. Prue la miró enfurecida.
—Pues varía con cada persona, señorita Usher —dijo Brain, ajeno a su tardanza.
Es algo que debe averiguar cada uno. Veréis, los bebés y los niños son demasiado pequeños como para haber cometido equivocaciones graves, y la gente mayor vive lo suficiente como para aprender de los suyos e incluso para corregirlos —sermoneó el profesor Brain, más como un predicador que como un profesor—. Pero los adolescentes, como vosotros, sólo viven para el momento, y a menudo actúan por egoísmo, impulsivamente y con graves consecuencias para ellos misinos o los demás.
—Y que lo diga —dijo Pam a la vez que el silbido que emanaba de su garganta ganaba intensidad.
A fin de recalcar sus palabras, Brain sondeó a la clase sobre el que debiera de haber sido un tema muy delicado.
—Los que echen de menos a su familia que levanten la mano, por favor —solicitó.
Tan viva
¿Qué quieres hacer qué?  Scarlet, atónita, escupió  una cucharada entera de sopa de guisantes sobre la mesa de la cafetería. No podía creer lo que acababa de escuchar.
Charlotte dio un respingo, cerró los ojos como si fuera a alcanzarla la ráfaga de sopa y sonrió por un segundo ante el momento exorcista.
Piccolo Pam observaba el tête à tête desde la mesa muerta, sintiéndose algo excluida.
Me parece que esta mañana has brillado por tu ausencia en los lavabos cuando te necesitaba y que ahora pretendes utilizarme —dijo Scarlel.
—Siento no haberme presentado. Andaba metida en otro asunto —contestó Charlotte.
—¿Metida en otro asunto o en otra persona? —puntualizó Scarlet.
—Yo también tengo mi vida… O sea, bueno, ya sabes lo que quiero decir —repuso Charlotte a la defensiva.
Una sonrisa surcó el rostro de Scarlet de oreja a oreja, mientras Charlotte la cogía de la mano y la sacaba de la cafetería.
—Espera, ¿dónde vamos? Todavía tengo hambre —dijo Scarlet mientras Charlotte tiraba de ella.
Mientras buscaban una sala desierta, prosiguieron con su conversación. A los estudiantes con los que se cruzaron por el pasillo les pareció que Scarlet hablaba sola. Como si a Scarlet le importara algo. Era una de las cosas que más le gustaban de ella a Charlotte. Esa desfachatez en público, que exhibía como una condecoración, era algo que sin lugar a dudas compartía con su hermana, aunque de manera muy distinta. Petula era una líder; Scarlet, una paria. Una buscaba el placer de sentirse idolatrada; la otra, el de sentirse ignorada. Charlotte no era ni una cosa ni la otra: ni tan estupenda como para que la adoraran ni tan descarada como para que la odiasen.
Charlotte entró primero para comprobar que no había ningún estudiante escondido en alguna esquina y luego le hizo una señal a Scarlet para indicarle que no había moros en la costa. Esta entró y cerró la puerta. Las luces estaban apagadas y la única fuente de luz emanaba de las soluciones químicas fluorescentes que burbujeaban azules, rojas y violetas en el interior de vasos de precipitados colocados sobre mecheros Bunsen. Un sitio alucinante para tumbarse en el suelo a desconectar, con el iPod a todo volumen, pero en las circunstancias actuales resultaba escalofriante.
Pero las compuertas de la imaginación de Scarlet se abrieron de todas formas. No quería ni pensar en la posibilidad de quedar atrapada en otra dimensión, perdida para siempre.
Quizá acabara sumida en un estado de narcolepsia, consciente de su situación pero incapaz de comunicarse. Una suerte de infierno donde nadie pudiese oírla y donde ella no pudiese morir ni vivir del todo, atascada por así decirlo entre ambos estados. Tal vez quedara atrapada para la eternidad. Y eso era mucho, mucho tiempo.


Entre lazadas
Charlotte abrió la puerta del laboratorio de quimica y salió al pasillo con cautela. Estaba encantada de estar «viva» otra vez, y se notaba. El gesto malhumorado tan propio de Scarlet aparecía ahora atenuado, transformado en una amplia sonrisa de esperanza más parecida a la de Charlotte y los estudiantes la miraban dos veces mientras ella se dedicaba a repartir besos a diestro y siniestro, saludando a completos extraños con una vehemencia inusitada. Pero la metamorfosis no sólo se plasmaba en su actitud; bajo el control de Charlotte, el cuerpo de Scarlet también había empezado a adoptar un aspecto y una forma de moverse diferentes. Su postura se volvió más erguida, sus andares menos cansinos, hasta su comportamiento —vaya por Dios— se tornó más femenino.
Él lo sabe todo», pensó, mientras acariciaba con los dedos de Scarlet las paredes de bloque de hormigón pintado.
Palpó cada grieta y cada desconchón como una ciega leyendo Braille, embebiéndose de la sensación de la que había sido privada durante lo que se le antojaba una eternidad.
A pesar de la segunda oportunidad que tan generosamente le proporcionaba Scarlet, Charlotte no estaba del todo convencida de su plan. Al fin y al cabo, la posesión de Scarlet era el Plan B. Aquéllos no eran el cuerpo, el pelo, la ropa, el aspecto que Charlotte buscaba y menos aún eran rasgos que la mayoría de chicos, y por descontado el más popular del colegio, encontrasen agradables, por emplear un calificativo amable. Además, la posesión era temporal y —consideraciones morales aparte— no iba a ser nada fácil conseguir que un chico dejara a su novia de revista para irse con su gótica hermana pequeña.
Con todo, Damen había acudido al rescate de Scarlet en el incidente de la ducha, recordó. Y eso ya era algo para empezar. De vuelta al punto de partida, Charlotte empezó a sentir cierto sentimiento de gratitud. ¿Quién era ella, después de todo, para criticar el atractivo de Scarlet en modo alguno? Ah sí, ella era la estupida niña rara que se había asfixiado con una golosina, según Petula.
Charlotte siguió avanzando por el pasillo, como si fuera el alma de la fiesta, dejando a su paso rostros atónitos y confundidos mientras se dirigía a las puertas traseras y de ahí al campo de fútbol.
Cuando se volvió hacia la clase para iniciar el debate, Scarlet modificó los nombres para que pudiera leerse «Truman Capote» y «Homo». La clase estalló en carcajadas, y Nemchick, se quedó allí plantado, totalmente humillado y más que confundido.
A continuación, Scarlet atravesó una pared y se coló en la clase de Salud Personal contigua, donde dos cabezas de chorlito jugadores de fútbol, Bruce y Justin, se burlaban de Minnie, una chica tímida e indefensa que se sentaba junto a ellos. Scarlet garabateó febrilmente una nota en un pedazo de papel y se lo embutió a Bruce en la mano, a todas luces a la vista de la profesora.

La caída de la casa Usher
Charlotte llegó temprano a la gran fiesta de pijamas S.P.A., intoxicada por la idea de que se la incluyera en la camarilla por primera vez. Empezó a llamar al timbre de casa de Petula, pero después de pensárselo mejor procedió a atravesar la puerta sin más. La cosa era cada vez más fácil.
Vaya, mira a quién tenemos aquí, nada menos que al espíritu del instituto —dijo, sin apenas levantar la cabeza.
—Bonitas gafas —dijo Charlotte para romper el hielo.
Damen no me estaba haciendo ni caso, así que pensé que a lo mejor se fijaba en mí si hacía las pruebas para animadora —argumentó Charlotte en su defensa.
Pero Scarlet ni se movió.
—Mira, ¡no sabía que lo conseguiríamos! Pero va a ser más fácil ahora que eres una animadora. No sabes cuánto agradezco lo que estás haciendo por mí, y me va a ayudar a alcanzar la resolución. Ya verás —dijo Charlotte.
Venga ya, admítelo, es alucinante… Ni barreras, ni limitaciones, ni autoridad —dijo Charlotte pinchándola—. Fight the power!
—A mí no me vengas con consignas raperas —dijo Scarlet poniendo los ojos en blanco—. Mira, no digo que no sea alucinante…
—Oye, ¿y si rizamos el rizo, ya sabes, para hacértelo aún más emocionante? —dijo Charlotte, recuperando la iniciativa.
—Sí, ya, ¿y qué sugieres?
En Hawthorne Manor, Prue se dirigió a la Asamblea Muerta, congregada para la reunión de «intimidación».
—Muy bien, entonces, ¿cómo exactamente vamos a hacer  creer a los compradores potenciales que la casa es inhabitable? —ladró Prue mientras giraba la cabeza por completo y empezaba a repartir misiones—. Jerry, tú ocúpale de la fontanería.
—Sí, haz que la casa huela como los pies de Britney Spears después de salir descalza de unos lavabos públicos —añadió Coco.
Ya sabes, inestable como Paula Abdul, ni un pelo menos! —chilló CoCo divirtiendo a todos, pero sobre todo a sí misma, con sus ingeniosas referencias a la cultura pop.
—¿Dónde está nuestra pequeña estudiante alemana de intercambio? —preguntó Prue dispuesta a dar su última asignación.
Una niñita en descomposición levantó la mano muy despacio, mientras unas larvas diminutas le brotaban sin cesar de cada poro de su cara.


Frenesí
Damen y sus amigos se habían atrincherado entre los arbustos y se asomaban clandestinamente a las ventanas de casa de Petula, espiando a las chicas en sus camisoncitos.
—Disculpad la E.P.E. —dijo Max mientras se debatían a codazos por hacerse con un sitio delante de la ventana.
Los chicos se volvieron hacia Max, desconcertados.
—Exhibición Pública de Erección —dijo con una carcajada, para vergüenza ajena de los demás.
Petula se percató de la presencia de los chicos en el jardín y procedió a darles cuerda.
Conforme entraban los demás por la ventana, uno derribó un refresco sin calorías. La botella giró sobre sí misma y se detuvo apuntando a Wendy Anderson.
—¿Quién juega a la botella? —dijo Max con tono lascivo.
—¡Qué recuerdos! —exclamó Wendy Anderson—. ¡Yo primer!
Hizo girar la botella y acabó morreándose con Max.
—Te toca —instó con vehemencia a Charlotte-convertida-en-Scarlet un chico con pinta de no comerse una rosca.
Charlotte no es que tuviera muchas ganas pero miró a Damen de reojo y se armó de valor. La botella giró y se detuvo apuntando al chico soso.
Horrorizada, Charlotte concentró toda su energía en la botella por si podía emplear la telequinesia para moverla y que apuntara a Damen. Para su sorpresa, funcionó.
Damen vaciló, sin saber muy bien qué hacer. No deseaba besar a la hermana de Petula delante de sus narices. La situación era violenta como poco, pero también había que pensar que era un juego.
Adelante. No es más que un juego —afirmó, dándole el visto bueno a Damen delante de los demás.
Damen, no obstante, sabía que estaba cabreada, de modo que o bien besaba a Scarlet y conseguía así que los demás le dejaran en paz, o bien no lo hacía y se libraba de tener que aguantar más tarde a Petula despotricando sin parar. Decidió que lo mejor era seguir el juego, besarla y no ser aguafiestas.
Charlotte cerró los ojos y se inclinó hacia delante al mismo tiempo que Damen. Los demás observaron con la respiración contenida cómo los dos se acercaban más y más en el centro del corro. Justo cuando sus labios estaban a punto de rozarse, Scar-let entró volando por la ventana; estaba hecha un desastre y aparecia visiblemente aterrorizada.


A vida o muerte
Charlotte se asomó a la ventanilla de la puerta del aula de Física, la misma a la que se asomara cuando exhaló su último aliento, sólo que esta vez, se encontraba, literalmente,  al otro lado. Vio que Damen las estaba pasando canutas con el control de Física bajo el «ojo» escrutador del profesor Widget. Todos en la sala estaban nerviosos, aunque ni de cerca tan angustiados como Charlotte.
Damen ya estaba atascado con la primera pregunta «fácil», incapaz de decidirse entre las dos respuestas optativas. ¿Era una pregunta trampa o de verdad era así de fácil? Se encontraba tan nervioso que empezó a repensar y poner en duda sus conocimientos.
Charlotte no podía soportar más su agonía y finalmente se decidió a entrar y echarle una mano. Traspasó la puerta y se dirigió al fondo del aula, hacia el pupitre de Damen. El minisistema solar que colgaba del techo se puso a girar al aproximarse ella a Venus, el planeta bajo el cual se sentaba Damen.
Hallarse inclinada sobre su hombro como estaba, en tan íntima posición, mirando el examen, con su mejilla prácticamente pegada a la de él, era una experiencia increíble para ella, si bien a él no le venía nada bien. Sin quererlo, le tiró el lápiz de la mano, llamando la atención, ni mucho menos deseada, del profesor Widget, que leía absorto el último número de Physics Today. Widget cazó a Damen tratando de recuperarlo de debajo del pupitre de Bertha la Cerebrito.
—La vista fija en sus exámenes, chicos —recordó a la clase sin hacer referencia alguna a Damen.
A lo largo de su carrera, había visto suficientes técnicas audaces de copieteo como para llenar un libro, desde el viejo y sencillo recurso de mirar de reojo el examen de al lado a las más tecnológicamente avanzadas de la era digital: fotografías de exámenes vía móvil, SMS con las respuestas, consultas al Google desde el navegador del móvil… Lo había visto prácticamente todo, de modo que se cuidó mucho de no perder de vista —con el ojo sano, claro está— a Damen.
—Un tirón —articuló Damen, señalándose la mano, mientras Widget respondía sacudiendo la cabeza y retomando la lectura de su revista.
Charlotte volvió a intentarlo de inmediato. Abrazó a Damen por la espalda y tanto se excitó que la corriente eléctrica rosada que de vez en cuando lanzaba chispas en una bola de cristal junto a Damen se transformó en una auténtica tormenta eléctrica. Dio un paso atrás, para no llamar más la atención sobre el chico, pero sólo consiguió meterle la goma del lápiz hasta el fondo de la nariz.


La princesa y las imitadoras

Lo mismo es un efecto colateral de la posesión —rumiaba Scarlet en el pasillo de camino a su taquilla. «¿Podía ser que le empezara a gustar Damen Dylan como… persona?», se atrevió a pensar. «¿Como tío?» En un desesperado intento por ahogar los desagradables pensamientos que rondaban por su cabeza, buscó consuelo nuevamente en el control del volumen de su iPod, haciendo girar la ruedecilla hasta un nivel capaz de hacerle saltar a uno los tímpanos, tan alto que quienes se encontraban medio pasillo más adelante pudieron reconocer su lista de reproducción.
Mientras se dirigía a la taquilla ataviada con una descolorida camiseta vintage de Suicide y cargando con una mochila de los Plasmatics, escrutó el pasillo en busca de Charlotte, cuya ausencia ya se hacía notar, pero sólo divisó a Damen, que esperaba apoyado contra una taquilla contigua.
—Qué tal —dijo él nada más verla.
Anoche grabé esto para ti. Se me ocurrió que a lo mejor te molaba —le dijo tendiéndole el CD.
—Gracias —murmuró ella, sin esforzarse demasiado en ocultar su ambivalencia.
Su tibia respuesta sugirió a Damen que se equivocaba.
Ella abrió su taquilla, examinó detenidamente el portacedés personalizado que guardaba en la parte inferior y escogió uno para él.
—¿Los Dead Kennedys? —preguntó Damen.
—Nunca mejor dicho —contestó Scarlet.
—Fresh Fruit for Rotting Vegetables —dijo Damen leyendo el título en voz alta—. Qué considerado de tu parte.
Mientras se encontraban sumidos en su discusión musical, un reducido grupo de jugadores de fútbol se los quedaron mirando, y luego unas chicas se percataron de cómo éstos se fijaban en Scarlet.
La gente me está mirando con cara rara —le dijo Scarlet a Damen mientras las chicas la miraban de arriba abajo.


Mientras tú no estabas
En Hawthorne Manor ya corría la voz de que con Charlotte se podía contar cada vez menos. Para entonces era obvio que su obcecación y su absoluta incapacidad de renunciar a su «vida» habían hecho peligrar la misión de los chicos muertos. La casa estaba sobre el tajo y, que Prue supiera, también lo estaban sus cabezas.
Apostada en el umbral del cuarto de juegos, Charlotte observaba a los chicos muertos matar el tiempo para liberar la tensión que los agarrotaba.
DJ hacía girar discos en el aire, y lanzaba los viejos LP de vinilo a la cabeza de Simón y Simone como si de sierras giratorias se tratasen. Silent Violet estaba sentada a un pupitre y se metía el dedo en la garganta con el arrojo de una bulímica, buscándose la voz. Kim se arrancaba mecánicamente las costras de la herida de la cabeza mientras parloteaba sin cesar. Suzy grababa distraídamente la palabra «lávame» en la espalda de Rotting Rita, mientras ésta iba pescando los gusanos que le salían reptando de la nariz, los hacía una bolita con los dedos y se los tiraba a Mike y Jerry, quienes aguardaban el lanzamiento con el pulgar y el meñique levantados, como postes de rugby.
Todos dejaron sus quehaceres cuando Charlotte entró en la habitación. En la clase de Muertología siempre hacía algo de frío, pero la fría espalda que ahora le ofrecieron los demás la dejó completamente helada.
—Qué hay, Kim —dijo Charlotte—. ¿Con quién hablas?
—Estoy ocupada —articuló Kim con displicencia a la vez que retomaba su «conversación» telefónica y se alejaba.
Charlotte se dirigió entonces a los musicoadictos Mike, Jerry yDJ.
—¿Oye, qué escucháis, colegas? —preguntó Charlotte con afán—. ¿Os importa si me uno a vosotros?
Los chicos estuvieron tentados de contestar, viendo en ésta una oportunidad para departir sobre música —en especial Mike, quien, literalmente, tuvo que morderse la lengua—, pero Charlotte los había decepcionado demasiado. Mike se retiró uno de los auriculares y declinó el ofrecimiento.
Sintiéndose rechazada, Charlotte se volvió hacia Silent Violet y se puso a hablar para sí en voz alta, utilizando a Violet como caja de resonancia. Violet la miró impasible.
—¿Se puede saber qué he hecho? —lloriqueó Charlotte—. Ni siquiera estaba en la casa. Yo no quería que pasara esto.
Pam, que se encontraba en la otra punta de la habitación, no pudo aguantar más sus plañidos.

Escogeme
Era una tarde lúgubre y tormentosa y la sala de ensayos de la banda estaba preparada para el gran recital de otoño. Las gradas ocupaban todo lo largo y ancho de la sala, de modo que apenas quedaba espacio para pasar. Los rayos acompasados hacían vibrar los tambores en consonancia, y los instrumentos de viento, colgados como marionetas en sus fríos y estériles soportes, repiqueteaban al son de los truenos de la lejanía.
Charlotte, nuevamente en posesión de Scarlet, entró y busco a Damen en la sala medio iluminada. Mientras paseaba la mirada por las sillas, un papel la golpeó en la cabeza.
—Aquí arriba —dijo Damen en algo más que un susurro.
Ella levantó su delicada barbilla y le vio en lo alto de la grada, haciendo gestos para que subiera.
—¿Estás bien? —preguntó él cuando ella tomó asiento.
—Oh, sí, es que estaba pensando en otra cosa —contestó ella a la ver que abría el libro de Física y lo colocaba a la vista de ambos.
—¡Espera! ¿Qué haces? —dijo ella, enterrando la nariz aún más en el libro a la vez que procuraba olvidar el incidente de los vestuarios.
—Sacarla —respondió él.
—No, no, no… —suplicó ella cerrando los ojos. Se sintió muy aliviada cuando, al mirar de reojo, le vio sacar la guitarra de su funda.
—Toca la canción que tocaste ayer —dijo Damen.
—Oh, no, no, no puedo. Quiero decir, no podría —contestó Charlotte, nerviosa.
Damen dejó la guitarra en los brazos de ella, que en un gesto insólito trató de acunarla como quien toma por primera vez en sus brazos a un recién nacido.
Charlotte hacía lo posible para actuar con naturalidad, pero era evidente que ni siquiera sabía cómo coger una guitarra, y aún menos tocarla.
Se acercó más y la animó a que empezara. Sin saber muy bien qué hacer, ella echó mano del arco de un violín que había allí cerca y frotó las seis cuerdas como un dios virtuoso de la guitarra y el rock clásico.
—Scarlet unplugged—dijo Damen, atónito.
—Ésa soy yo —contestó Charlotte.
Ella esbozó una sonrisa nerviosa y, después de un par de torpes intentos, empezó a tocar una melodía vaga y hermosa. Damen estaba fascinado.

Sucio secretito
Charlotte y Scarlet estaban pasando un rato i en el dormitorio de Scarlet, pero por primera vez ambas sentían que vivían en mundos distintos. Scarlet estaba tirada en la cama, entre cojines de terciopelo arrugado oscuro, dibujando inocentes muñequitas de porcelana de ojos grandes y siniestros cuerpos desproporcionados, mientras que Charlotte se paseaba de un lado a otro como un tigre enjaulado.
La tensión se podía cortar con cuchillo y Charlotte se moría de ganas de enfrentarse a Scarlet por lo ocurrido con Damen y el pastelillo, pero pensó que mejor era no menearlo, no fuera Scarlet a vetarle su cuerpo otra vez.
Necesitada de aprobación, Charlotte se acercó a la guitarra de Scarlet y apretó los dedos contra la afilada maraña de cuerdas retorcidas del clavijero.
—Sólo está contigo por mí—espetó, plantando batalla.
Scarlet siguió dibujando y ni siquiera levantó la vista.
—Lo sabes, ¿no? —dijo Charlotte dejándose caer en la cama y mirando a Scarlet a la cara.
—Toda esta historia fue idea tuya, ¿y ahora te cabreas? —preguntó Scarlet, todavía reacia a mirar a Charlotte—. Yo que tú metía la cabeza en el congelador; se te está pudriendo.
. Tratando de sacar a Scarlet de sus casillas, deslizó los dedos por el filo, como si buscara hacerse un terrible corte con la hoja. A otros les hubiese costado seguir mirando, pero Scarlet no quería darle esa satisfacción.
—Sólo quiero que te des cuenta de que él sólo te corresponde cuando yo estoy en ti, eso es todo —añadió Charlotte.
Las dos desviaron su atención hacia el televisor de plasma historiadamente enmarcado y fijado a la pared de Scarlet, donde ahora se promocionaba un programa para buscar pareja.
—Averigüen a quién elegirá él… a continuación —dijo el presentador en un tono aciago.
Scarlet y Charlotte intercambiaron miradas.
—¿Estás segura? Muy bien, entonces ¿por qué no dejamos que decida él? —contestó Scarlet con petulancia.
. Tratando de sacar a Scarlet de sus casillas, deslizó los dedos por el filo, como si buscara hacerse un terrible corte con la hoja. A otros les hubiese costado seguir mirando, pero Scarlet no quería darle esa satisfacción.

Desear cosas imposibles
La lluvia inclemente atravesaba a Charlotte y se precipitaba al suelo mientras caminaba melancólicamente por la calle oscurecida lamentándose de su mala suerte. Deseó sentir la fría llovizna contra su cuerpo de nuevo, pero no podía. No era más que un recordatorio de que era tan hueca como la guitarra Ovation de Damen, y poco podía hacer ella ya para solucionarlo, ni ahora ni nunca. Nada podía tocarla, ni siquiera el chaparrón, pensó mientras vadeaba los charcos que se acumulaban. A decir verdad, Charlotte no tenía adonde ir, y no había dónde estar. No tenía hora de llegar a casa, ni nadie que la esperara despierto, ni aun necesidad de dormir.
Deambuló por las calles en silencio hasta que se despejo el cielo, revelando los últimos instantes fugaces del atardecer recortados contra el contorno de Hawthorne. A pesar de encontrarse sumida en su decepción, reparó en el frente frío que soplaba a través de ella disipando la humedad, aunque no su mala conciencia. Había avergonzado y herido a sus amigos, y era más que probable que se hubiese condenado a sí misma y a los compañeros de Muertología.
No sólo estaba triste, sino celosa además. Se sentía excluida. Su plan para conquistar el amor de Damen y el respeto de Petula le había estallado en las manos, y ello era en gran parte culpa suya. En gran parte, claro está, porque también había tenido parte de culpa Scarlet, ¿o no? Y Prue. En ningún momento tuvo intención de que las cosas salieran como en efecto lo habían hecho, se justificó Charlotte. No eran más que —¿cómo llaman a las bajas los militares?— «daños colaterales».
El crepúsculo dio paso a la noche y la noche a la noche cerrada mientras ella proseguía sin rumbo por las gélidas calles bajo la atenta mirada de los gabletes que se alzaban majestuosos por doquier. De encontrarse solo en plena noche recorriendo penosamente oscuros callejones y bocacalles, otro no habría cesado de volver atrás la cabeza, pero lo único que podía temer Charlotte era la constatación de que sus sueños jamás se harían realidad.
—Al fin y al cabo es lo que hacen los fantasmas, ¿no? —pensó en voz alta, resignándose al olvido—. Vagar. Lamentarse.
Mientras pasaba bajo un viaducto de piedra y atravesaba un macizo de árboles muertos estrangulados por enmarañadas trepadoras, no podía dejar de obsesionarse con Damen y Scarlet —se encontraban bajo la misma luna que ella— y de preguntarse qué estarían haciendo.
Damen. Era un lugar hasta el que había pedaleado muchas veces en verano. Necesitaba ver que dormía, que estaba solo y que, de momento, no sucedía nada entre él y Scarlet. Necesitaba, como mínimo, ese tanto de paz de espíritu.

Los muertos también bailan
El arreglo para vientos y timbales del Love Will Tear Us Apart de Joy División asaltó las clases de primera hora mientras la banda de música de Hawthorne High daba vueltas al edificio. Charlotte estaba muy por encima de todo ello, posada en una cornisa de piedra sobre la entrada. Al cabo de un rato divisó a Scarlet, que se aproximaba al edificio. Se apareció delante de ella y le dio un susto de muerte.
—Mira, sé que ya no somos amigas —dijo Charlotte sin rodeos—, pero ¿qué te parecería ser «amienemigas»?
Scarlet se sacó los auriculares, pausó su iPod y cruzó los brazos con fuerza, en un gesto que Charlotte interpretó como levemente abierto a la conversación.
—A ver, qué… —la retó Scarlet, otorgándole un segundo para plantear su argumento.
—Tal y como están las cosas, no puedes ni vengarte de tu hermana ni ir al baile… a no ser que encuentren un sitio nuevo —explico Charlotte.
—Bueno, eso parece bastante poco probable —atajó Scarlet—, así que yo no dejaría que esos encogidos organitos tuyos se emocionaran demasiado.
Había sido una ingenuidad pensar que vengarse de Petula sería motivación suficiente para Scarlet, pero lo que Scarlet no podía reconocerle a Charlotte ni reconocerse del todo a sí misma era lo entusiasmada que estaba ante la perspectiva de ir al baile con Damen.
En la sala reinó el silencio y cuantos allí había apoyaron sus respectivos refrescos, intrigados por lo que Scarlet tenía que contar.
—Ya hemos mirado en el cementerio y está reservado… Hay un montonazo de gente que se muere por entrar —gritó un graciosillo desde el fondo de la sala. Una chica popular le tiró del brazo para que cerrara la boca, y Scarlet continuó, sorprendida por el respeto que al parecer se había ganado.
—¿Dónde? —preguntó la chica.

Entre tanto, Charlotte asistía también a una reunión en la Residencia Muerta.
—¿Que celebremos aquí el baile? ¿Y cómo va eso a salvar la casa? —preguntó Metal Mike.
—Si desalojamos la casa y permitimos que los chicos vivos celebren aquí su baile, las autoridades comprobarán que es segura y no la demolerán —respondió Charlotte con confianza—Es más, verán que se le pueden dar otros usos al edificio —añadió, y aguardó inquieta la reacción de los demás, temiéndose lo peor y deseando lo mejor.
Desear cosas imposibles
La lluvia inclemente atravesaba a Charlotte y se precipitaba al suelo mientras caminaba melancólicamente por la calle oscurecida lamentándose de su mala suerte. Deseó sentir la fría llovizna contra su cuerpo de nuevo, pero no podía. No era más que un recordatorio de que era tan hueca como la guitarra Ovation de Damen, y poco podía hacer ella ya para solucionarlo, ni ahora ni nunca. Nada podía tocarla, ni siquiera el chaparrón, pensó mientras vadeaba los charcos que se acumulaban. A decir verdad, Charlotte no tenía adonde ir, y no había dónde estar. No tenía hora de llegar a casa, ni nadie que la esperara despierto, ni aun necesidad de dormir.
Deambuló por las calles en silencio hasta que se despejo el cielo, revelando los últimos instantes fugaces del atardecer recortados contra el contorno de Hawthorne. A pesar de encontrarse sumida en su decepción, reparó en el frente frío que soplaba a través de ella disipando la humedad, aunque no su mala conciencia. Había avergonzado y herido a sus amigos, y era más que probable que se hubiese condenado a sí misma y a los compañeros de Muertología.
El crepúsculo dio paso a la noche y la noche a la noche cerrada mientras ella proseguía sin rumbo por las gélidas calles bajo la atenta mirada de los gabletes que se alzaban majestuosos por doquier. De encontrarse solo en plena noche recorriendo penosamente oscuros callejones y bocacalles, otro no habría cesado de volver atrás la cabeza, pero lo único que podía temer Charlotte era la constatación de que sus sueños jamás se harían realidad.
—Al fin y al cabo es lo que hacen los fantasmas, ¿no? —pensó en voz alta, resignándose al olvido—. Vagar. Lamentarse.
Mientras pasaba bajo un viaducto de piedra y atravesaba un macizo de árboles muertos estrangulados por enmarañadas trepadoras, no podía dejar de obsesionarse con Damen y Scarlet —se encontraban bajo la misma luna que ella— y de preguntarse qué estarían haciendo.
El pensamiento empezaba a reconcomerla por dentro cuando, de manera inexplicable, se halló en el exterior de la casa de Damen. Era un lugar hasta el que había pedaleado muchas veces en verano. Necesitaba ver que dormía, que estaba solo y que, de momento, no sucedía nada entre él y Scarlet. Necesitaba, como mínimo, ese tanto de paz de espíritu.

Todo corazón
El salón había sido transformado como por arte de magia en un elaborado bosque encantado, con bonitos esqueletos del Día de Muertos mexicano colgados de enormes árboles muertos que alcanzaban los altísimos techos, envueltos todos en miles de luces parpadeantes, espejo de las diminutas azucenas estrelladas blancas que Charlotte se había colocado entre sus negros mechones. Era más espectacular de lo que jamás podría haber imaginado. No podía creer que se encontrara a un paso de hacer realidad sus sueños más salvajes.
Charlotte dejó atrás el exterior de la casa encantada de camino a la pista de baile y se maravilló con los juegos macabros, como «La pesca del pato muerto» y un juego de dardos con réplicas de cera de las cabezas de sus profesores montados sobre un muro a modo de dianas. Allí disfrutó de lo lindo observando cómo un estudiante lanzaba un dardo a la cabeza del profesor Widget y se lo clavaba en pleno ojo sano. Charlotte se rió mientras el estudiante recibía de premio una muñeca rota vestida con una sucia sudadera de Hawthorne High hecha jirones.
Echó un vistazo a la atracción de la casa encantada y se fijó en una chica vestida de reina del baile muerta que esperaba a entrar. Charlotte observó cómo se dirigía a los demás de la cola, todos muy agarraditos y, por lo que se veía, interesados únicamente en arrastrar a la oscuridad a sus respectivas parejas.
En realidad, Charlotte era la única que prestaba atención. Ansiaba disfrutar de cada segundo de la velada. Era su noche y no quería perderse absolutamente nada. Miró hacia las mesas redondas dispuestas en el perímetro del suelo ajedrezado de la pista de baile. Todas lucían torres de exquisitas rosas negras que se apilaban junto con velas negras ornamentales.
En un extremo de la atestada estancia divisó a Damen. Los cielos se abrieron y un rayo de luz celestial le iluminó, al menos eso le pareció. Allí estaba sentado, tan fino y galante como una estrella de cine, en un esmoquin negro y blanco, igualito al de su salvapantallas. Hablaba con su amigo Max y la pareja de éste inclinado hacia ellos con suma elegancia, como el modelo de un anuncio arrancado del mismísimo Vogue británico. Ella se quedó allí plantada un buen rato, disfrutando de la vista.
—¿Dónde está? —preguntó Damen, retóricamente, en voz alta.
—No te agobies, seguro que se ha apuntado a un concurso de Halloween o algo por el estilo de camino —le susurró Max a la vez que se ponía en pie para irse con su chica—. Bueno, nos vamos a dar una vuelta por la oscurísima casa encantada —dijo, guiñándole un ojo.

El fantasma que hay en ti
Charlotte se sentía como en una nube mientras se abría camino entre la abarrotada pista de baile y se reunía con Damen en la cabina del pinchadiscos. El estimulante frenesí que le producía el mero hecho de encontrarse allí, de ser la protagonista del momento más memorable de su vida —y ahora, de su muerte— era casi insoportable. Era la razón por la que había vivido y la única y sola razón por la que había muerto, y allí estaba, sucediendo ante sus ojos.
—¿Quieres bailar? —preguntó Charlotte dándole unos golpecitos a Damen en el hombro.
Damen al principio se echó a reír, pensando que bromeaba, pero se dio cuenta enseguida de que hablaba en serio.
—De verdad que no te entiendo —dijo Damen, que pinchó una canción lenta, le pasó el control de los platos a un colega y, tomando su delicada mano, la condujo hasta la pista de baile—. Creo que hemos hecho un buen trabajo ahí en la cabina —afirmó, tirando de ella hacia sí.
Charlotte cambió de tema. La música era cosa de Scarlet, pero el baile era suyo, todo suyo.
—Sí, pero mejor bailar con la música que escucharla a secas, ¿no crees? —preguntó ella.
A Damen no dejaba de desconcertarle su conducta esquizofrénica, pero también le encandilaba. Ella apoyó la cabeza en su hombro y se sintió encantada de que todos los miraran mientras avanzaban por la pista de baile.
Mientras bailaban, pasaron junto a las Wendys, que acechaban como halcones desde el perímetro de la pista de baile. Las dos enviaron al instante sendos SMS con foto a Petula, para informarla y aun para irritarla de esa manera pasiva-agresiva que era especialidad de ellas. Petula esperaba delante de su ordenador, y al abrir sucesivamente cada mensaje y jpeg, su rabia rayó lo psicopático.
«¡Está en marcha!», rezó el mensaje con que Petula contestó simultáneamente a las dos Wendys.

Como quería evitar a toda costa ver a Charlotte besar a Damen, Scarlet se subió a un coche vacío e inició un trayecto por la casa encantada. Se detuvo delante de un grupo de chicos que reconstruía una escena de su película favorita, Delicatessen.


El corazón de las tinieblas

La Residencia Muerta, así llamaban los chicos muertos a Hawthorne Manor, podría resultarles deprimente a otros, pero para Charlotte era como una comunidad. Ya nunca tendría la oportunidad de vivir en una residencia universitaria, y ésta, para ella, era lo mejor y lo más parecido.
¿Tendría una compañera de habitación? ¿Pasarían la noche en vela charlando sin parar? ¿Estudiarían juntas y tendrían códigos secretos por si alguna de ellas invitaba a un chico a pasar la noche? ¿Compartirían la ropa y sufrirían incontrolables ataques de risa? ¿Pedirían una pizza a las tantas mientras estudiaban para pasar el día siguiente entero quejándose de los kilos de más? No. En el fondo sabía que no sería así y que eran cosas a las que debía renunciar, pero al fin y al cabo se trataba de una «residencia», y eso significaba que no estaría sola. Eso, para ella, era más que suficiente.
Estos y otros pensamientos ocupaban su mente mientras se dirigía a toda prisa a la reunión. Era extraño, pero aun cuando se tratara de la primera vez que iba a Hawthorne Manor, el instinto la guió hasta allí, igual que un GPS del mundo espiritual. No había ningún Flautista de Hamelín ni, en particular, ninguna Piccolo Pam que la guiasen, pero sentía la llamada de todas formas.
Al doblar la esquina de la calle larga y solitaria, supo instantáneamente a qué casa dirigir sus pasos. Se trataba de una destartalada mansión victoriana, todavía hermosa en su decrepitud, una de esas propiedades caras que fueron el orgullo del barrio hasta que las mansiones chabacanas de los nuevos ricos y el tiempo erosionaron su grandeza.
Ornamentados farolillos adornaban el perímetro del porche corrido, con postes como bastones de caramelo. A diferencia de la oficina de admisiones del sótano, tan estéril, y del aula de Muertología, tan fea y anticuada, Hawthorne Manor era mágica.
—Hogar, dulce hogar —dijo sombríamente, mientras apoyaba la mano sobre una roseta y dejaba que ésta se deslizara por la barandilla que ascendía hasta la maciza y oscura puerta doble.
Charlotte subió los escalones hasta el porche, se asomó a través de la ventana vidriada y contempló la gigantesca araña, al más puro estilo Fantasma de la ópera, que colgaba del techo del vestíbulo. Entró y se quedó plantada en la estancia, enlosada con grandes baldosas blancas y negras de mármol.



Descansa en popularidad

Damen volvió en sí muy despacio, sin memoria alguna de lo recién acontecido. 
—He soñado que me estaba muriendo —le dijo a Scarlet, que hasta ese momento le acariciaba la cara dulcemente.
—No seas tonto —dijo ella—. Tienes mucho por lo que vivir. Los dos lo tenemos —se sacudieron el polvo y se dirigieron al salón.
La aceptación de Charlotte por parte de Prue tuvo un efecto calmante, casi narcotizante, en todo y todos. Los chicos muertos, encantados con la tregua entre Prue y Charlotte, se desvanecieron. Los chicos vivos recuperaron el conocimiento y abandonaron la atracción, sin saber muy bien si habían estado soñado o es que los habían drogado.
—¡Ha sido la mejor casa encantada de la historia! —exclamó un chico.
Y tenía razón. Había sido la mejor casa encantada de la historia.
—He de reconocer que los del departamento de Arte se han superado este año, ¿no es así? —dijo el director Styx en medio de algunos aplausos aislados mientras accedía al centro del escenario—. Bueno, toda esta excitación es difícilmente superable, de modo que por qué no anunciar ya al rey y la reina del Baile de Otoño del Instituto de Hawthorne High —anunció por el micrófono.
Y el rey y la reina de este año son… —dijo, abriendo el sobre con el resultado de la votación ante la totalidad del alumnado—. Damen Dylan y… ¡Scarlet Kensington!
Damen y Scarlet oyeron sus nombres conforme salían de la casa encantada y apenas se lo podían creer, tan lejos estaban de allí mentalmente.
—Alucinante cómo os habéis enganchado ahí dentro, ¿no, tío? —dijo Max mientras Damen se remetía la camisa y Scarlet se estiraba el vestido—. ¡Por cómo se movía la casa ha debido de ser un buen calentón!
Damen se volvió hacia Max y le dio un cachete en la cabeza, y el equipo entero de fútbol lo subió en volandas al escenario.
Mientras subía los escalones, Scarlet buscó desesperadamente a Charlotte hasta que de pronto la localizó entre bastidores. Corrió hasta ella y las dos se quedaron allí plantadas mirándose la una a la otra. Scarlet levantó de inmediato las manos, más que preparada y dispuesta a entregarse por última vez. Pero Charlotte no asió las manos de Scarlet como solía. Le dio un fuerte abrazo en su lugar.